¿Cómo evitar que mi cachorro me muerda las manos?

Una de las consultas que más recibimos de propietarios de cachorros es cómo evitar que nuestro cachorro nos muerda las manos (¡y los pies!) al jugar. Antes que nada, debes saber que se trata de una conducta normal y que la gran mayoría de cachorros juega de esta forma. Sin embargo, que sea normal no significa que debamos tolerarlo.

Jugar con el cachorro es divertido y necesario para crear un buen vínculo con él, pero hay que enseñarle a jugar correctamente para evitar problemas cuando sea adulto.

Aunque en este artículo constantemente nos referimos a los cachorros, las indicaciones también pueden servir para un perro adulto que se pase de bruto al jugar. Ahora bien, en función de la situación, puede que tardes más en reconducir la conducta o que necesites ayuda profesional.

¿Por qué los cachorros mordisquean todo?

Antes de daros algunas pautas, os explicamos el porqué de esta conducta.

  • Es su forma de explorar el mundo. El cachorro utiliza la boca para relacionarse con el entorno. Se podría decir que es su sentido del tacto. La conducta exploratoria está desinhibida y no saben autocontrolarse.
  • Para ellos es un juego de depredación. Los perros son depredadores por naturaleza y eso significa que el movimiento los activa. El hecho de que movamos las manos y los pies rápidamente delante de ellos despierta su instinto de caza.
  • Mordisquear cosas los relaja y desestresa, además de ser una forma ideal de desgastar energía. Se trata de una necesidad física y psicológica, de ahí la importancia de dejarles juguetes para morder. Si no se los proporcionamos, corremos el riesgo de que nuestras manos y pies pasen a cumplir esa función.
  • Puede que no hayan aprendido la inhibición de la mordida. A partir de las tres semanas de vida, empieza el periodo de socialización y es entonces cuando los cachorros empiezan a jugar activamente a pelear y a morderse entre ellos. Gracias a este juego, descubren por experiencia que morder fuerte duele y aprenden a controlar la intensidad con la que muerden. Por eso insistimos tanto en que el cachorro debe permanecer con su madre y sus hermanos hasta las 8 semanas de vida como mínimo.
  • Molestias por la dentición. A partir de los 4 meses aproximadamente, los cachorros cambian los dientes y esto puede provocarles dolor o molestias en las encías. Mordisquear objetos les ayuda a aliviar estas molestias.

Evitar que mi cachorro muerda

¿Qué debemos hacer cuando el cachorro nos muerde?

Ahora que ya sabes de dónde sale la necesidad del cachorro de morder todo lo que se mueve (y lo que no se mueve, también), te damos unos cuantos consejos y trucos para reconducir esta conducta. No todos los métodos funcionan igual con todos los cachorros, así que te proponemos que empieces con el primero y vayas añadiendo pasos según cómo evolucione el proceso de aprendizaje.

  1. Interrumpir la interacción: cuando el cachorro nos muerda, dejaremos instantáneamente de hacerle caso, tanto si estábamos jugando con él como acariciándolo. Si hace falta, podemos apartarnos o incluso salir de la habitación (en caso de que nos persiga y se lance a los tobillos, saldremos y cerraremos la puerta). Pasados unos segundos, volveremos y retomaremos la interacción. En cuanto su dentadura vuelva a tocar nuestra piel, volveremos a apartarnos. De esta forma le estamos transmitiendo el mensaje “si muerdes, se acaba la diversión”. Los perros son animales altamente sociales, de manera que si pierden nuestra atención cada vez que nos muerden, acabarán por dejar de hacerlo.
  2. Soltar un chillido agudo: si el método anterior no es suficiente, puede que debamos ser más explícitos para que el cachorro nos entienda. Así pues, justo cuando nos muerda, soltaremos un chillido de dolor, como “¡Ay!”. Es probable que el cachorro se sobresalte y deje de mordernos. Si te fijas, esto es exactamente lo que hacen los cachorros cuando juegan entre ellos: si uno se pasa de la raya, el otro suelta un chillido y deja de jugar. Ten en cuenta que este truco no funciona en todos los casos.
  3. Redirigir su atención hacia un juguete: para complementar el paso anterior, después de soltar el chillido y justo en el momento en que el cachorro se aparte, lo felicitaremos y le daremos un juguete. Entonces podemos jugar un poco con él, siempre con el juguete de por medio. Es esencial que le demos el juguete justo cuando el cachorro deje de mordernos, ya que si se lo ofrecemos cuando todavía nos está mordiendo, estaremos recompensando precisamente que lo haga.
  4. Interrumpir la interacción con un “No” firme: si tenemos una pequeña piraña y todo lo anterior no nos sirve, deberemos comunicarle más claramente que eso nos molesta. El procedimiento es el mismo (interrumpir la interacción cuando nos muerda), pero esta vez soltaremos un “No” firme y nos iremos de la habitación.
  5. Target de mano: paralelamente a todo lo anterior, podemos enseñarle al cachorro este divertido ejercicio. Es una habilidad muy útil y fácil de enseñar que consiste en pedirle al perro que nos toque la palma de la mano con el morro. De esta forma, si estamos acariciando al cachorro y vemos que tiene la intención de mordernos, podemos distraerlo pidiéndole que nos toque la mano. En la educación canina, esto se conoce como “conducta alternativa” o “conducta incompatible”: sustituimos la conducta no deseable (morder) por una deseable o aceptable (tocar la mano).

 
También te puede interesar:  Enseñar a mi perro a no comer cosas del suelo

Con estos ejercicios y con paciencia, la conducta de morder las manos debería ir desapareciendo. Si sigues los consejos y el cachorro sigue mordiendo con la misma insistencia, deberás analizar qué puede estar fallando. Un error frecuente es no ser lo suficientemente coherentes y firmes: si a veces le permitimos que nos muerda y otras no, estaremos reforzando la conducta de forma intermitente y fijándola todavía más. Otra explicación podría ser que haya algún miembro de la familia que tolere o incluso fomente el juego con las manos. Si tú te esfuerzas en enseñarle al cachorro a controlar la mordida, pero otra persona juega a lo bruto con él, tu trabajo al final se va al traste.   

     Cachorro jugando con mordedor Juegar con el cachorro siempre con un juguete

Evita fomentar la conducta

Ya te hemos contado cómo debes reaccionar justo en el momento en que tu cachorro te muerde, pero es igual de importante evitar fomentar esta conducta.

  • Acostumbra al cachorro a la manipulación: ten preparados unos cuantos premios y dáselos mientras vas acariciándolo por todo el cuerpo. Hazlo despacio y empieza por las zonas que le gusten más, como el cuello, el lomo o la barriga, y acaba por las zonas más conflictivas, como las patas o la cola.
  • Evita los juegos con las manos por ahora: durante la etapa de cachorro, jugar con las manos o a la lucha cuerpo a cuerpo es muy desaconsejable. Es la forma más eficaz de enseñar al perro a mordernos y a descontrolarse. Aunque puede que a ti te guste jugar a lo bruto con tu perro, probablemente no te hará gracia si juega de la misma forma con un niño o con una persona mayor. Sin embargo, si te preocupas de enseñar a tu cachorro una buena inhibición de la mordida y un buen autocontrol, cuando sea adulto probablemente podréis jugar a estos juegos sin mayor problema.
  • Los juguetes son tu mejor aliado: procura que siempre tenga a su alcance juguetes aptos para cachorros que pueda mordisquear, como huesos de caucho o Kongs. Así cubrimos su necesidad de liberar energía y estrés. También intenta tener a mano juguetes tipo mordedores para poder redirigir sus instintos depredadores hacia el juguete, en lugar de hacia tus manos o pies, tal como explicamos en el apartado anterior.
  • No refuerces la conducta: si el cachorro te muerde una mano, nunca lo acaricies con la otra para calmarlo, ya que estarás reforzando el comportamiento. Evita también empujarlo o apartarlo con tu cuerpo. Aunque lo hagas como intento para pararlo, lo único que consigues es hacer el juego más divertido, ya que añades movimiento y dinamismo, de manera que el cachorro se lo pasa pipa embistiendo. La clave no es apartarle a él, sino apartarnos nosotros.
  • Evita el castigo físico: no es recomendable utilizar la fuerza para castigar al cachorro, ya que podemos provocar que nos tenga miedo. Tampoco debemos gritarle ni asustarlo. Al fin y al cabo, el objetivo es enseñar al cachorro a jugar correctamente para crear un buen vínculo, y precisamente el castigo físico es la mejor forma de destruirlo.
  • Practica el autocontrol: si empezamos a hacer ejercicios de autocontrol desde la etapa de cachorro, allanaremos el camino para conseguir un adulto equilibrado en todos los aspectos. Estos ejercicios son clave para que el cachorro aprenda a controlar sus impulsos, no solo a la hora de jugar, sino también a la hora de comer, salir a pasear, saludar a otros perros y personas, etc.
  • Fomenta la calma: jugar con el cachorro y proporcionarle estimulación mental y física es esencial, pero es igual de importante fomentar que sea un perro tranquilo. Quizá te sorprenda, pero la calma puede entrenarse. Hay que encontrar el equilibrio entre los momentos de actividad y los momentos de tranquilidad, y recompensar al cachorro también cuando esté tranquilo (con una caricia o un premio). En otro artículo hablaremos con más detalle de este tema.

Si eres paciente y coherente al aplicar estas pautas, y si no hay ningún problema de comportamiento de por medio, hasta la piraña más insistente debería acabar entendiendo que, si muerde, no hay juego ni caricias que valgan. Sin embargo, si necesitas ayuda o pautas más personalizadas, no dudes en contactar con nosotros.

También te puede interesar

Deja un comentario