Qué comida le doy a mi perro: dieta natural

En un artículo anterior te explicábamos cómo distinguir un buen pienso, ya que actualmente todavía es la opción más común que eligen los propietarios para alimentar a sus perros. Sin embargo, que sea la opción más común no significa que sea la mejor: si queremos dar una alimentación óptima a los perros, lo ideal es la dieta natural, también llamada dieta cruda o dieta BARF.

 

¿Qué es la dieta natural o BARF?

La dieta BARF o ACBA (Alimentos Crudos Biológicamente Apropiados) consiste en darle al perro los alimentos que son más adecuados para su especie y generalmente se dan crudos y sin procesar. Se tiene en cuenta la fisiología del animal y sus necesidades biológicas como carnívoro, ya que se intenta imitar lo que el perro comería si viviera en estado salvaje o feral. Por eso, esta dieta está compuesta principalmente por huesos carnosos, carnes y vísceras, aunque también se aportan vegetales y, a veces, hidratos de carbono o suplementos. Debemos recordar que los perros son carnívoros oportunistas, es decir, aunque necesitan principalmente alimentos de origen animal, pueden aprovechar hasta cierto punto determinadas verduras, frutas o cereales. Aunque en sus orígenes el perro era cazador, convivió durante miles de años con los seres humanos alimentándose de los restos de los asentamientos y poblados, de manera que también se le considera carroñero.

Perro comiendo un hueso recreativo   Perro comiendo una pata de pollo

 

Ventajas y desventajas de la dieta BARF

Como ventajas, lo primero que podemos mencionar es que mejora la salud del perro en general. Una de las primeras cosas que se suele observar es que el pelo les brilla más, lo tienen más sedoso y les cae menos. Además, los perros disfrutan comiendo y el hecho de masticar huesos y carne cruda es una importante estimulación mental para ellos.

También vemos como les aumenta la vitalidad y el buen estado de ánimo: muchos perros, sobre todo perros sénior que antes se pasaban el día tumbados o que tenían dificultades para moverse, ganan en energía y movilidad.

El volumen de heces diarias se reduce porque el perro aprovecha mejor lo que come, y necesitan beber menos porque obtienen más líquidos con los alimentos (lo que mejora su salud renal).

Es la dieta biológicamente más apropiada y la más recomendable para la salud de los perros, ya que mejora su sistema inmune, su salud bucal y su capacidad desintoxicante.

Otra ventaja es que sabemos exactamente qué le estamos dando de comer a nuestro perro y conocemos la calidad de los ingredientes (a diferencia de los piensos, que a menudo son de calidad dudosa a un precio desorbitado).

Como desventajas, lo más evidente es que es un sistema menos cómodo que el pienso: la dieta BARF hay que prepararla, pesarla y congelarla (lo que además implica una necesidad de espacio en el congelador), mientras que el pienso simplemente hay que servirlo.

Además, es una dieta que implica informarse un poco primero o pedir asesoramiento y desafortunadamente todavía cuesta encontrar veterinarios formados en dieta natural o que acepten este tipo de dieta.

El hecho de dar huesos a los perros también inquieta a muchos propietarios y, aunque el riesgo es bajo si se hace bien, no existe el riesgo 0 (incluso el pienso puede provocar atragantamientos).

Respecto al precio, tenemos que decir que no sale mucho más caro que un pienso de buena calidad e incluso se puede ahorrar dinero, especialmente si se sabe dónde y qué comprar.

¿Todos los perros pueden comer dieta BARF?

Sí. Como hemos dicho, es la dieta biológicamente más apropiada para los perros en general. Sin embargo, no puede hacerse de cualquier forma y hay que tener en cuenta las características de cada perro para calcular bien las proporciones. Una vez se le pilla el truco, es relativamente fácil de preparar, pero primero hay que informarse un poco y apuntarse bien los porcentajes de cada alimento. Para que os hagáis una idea, estos son los porcentajes recomendados:

  • Huesos carnosos: 30%-60% → Componente esencial para aportar calcio, proteínas y minerales, entre otros.

Los huesos carnosos son piezas de origen animal formadas aproximadamente por un 50% de hueso y un 50% de carne que recubre el hueso, por ejemplo, carcasas de pollo, alitas de pollo, cuello de pollo, costillas de cerdo, patas de conejo, codorniz entera, etc.

  • Carne: 50%-20% → Componente esencial para aportar proteína y grasa.

Carne o pescado sin hueso, por ejemplo, carne blanca o roja, pescado blanco o azul, corazón, molleja, etc. También se les puede dar huevo crudo con la cáscara dos o tres veces por semana.

  • Vísceras: 5%-10% → Componente esencial para aportar vitaminas, minerales, proteína y grasa.

Por ejemplo, hígado, riñón, pulmón, estómago, páncreas, etc. El corazón se considera carne.

  • Vegetales (generalmente cocinados): 9% → Componente beneficioso, aunque no esencial, para aportar fibra, carbohidratos, minerales y vitaminas, entre otros.

Frutas, verduras y legumbres, como calabacín, lechuga, acelga, patata, boniato, zanahoria, lentejas, alubias, guisantes, garbanzos, manzana, plátano, fresas, peras, melón, sandía, melocotón, etc.

  • Suplementos: 1% → No son esenciales, pero pueden darse para aportar varios beneficios (minerales, probióticos, colágeno, etc.)

Por ejemplo, yogur, kéfir, aceite de salmón, vinagre de manzana, levadura de cerveza, algas marinas, etc.

Carne roja   Carne blanca   Pescado

 

¿Cómo se calcula la cantidad que debe comer cada perro?

Normalmente se calcula un 2% o 3% sobre el peso ideal del perro. Es decir, si el perro está obeso (o muy delgado) hay que calcular la ración en función de lo que debería pesar. Si es un perro muy sedentario, probablemente con un 2% de su peso ya tendrá suficiente, mientras que los perros más activos puede que necesiten un 3% o más. A los perros deportistas, a los cachorros y a las hembras gestantes o lactantes se les suele dar un porcentaje más alto que puede superar el 6%. Lo importante es calcular el porcentaje que consideramos que necesitará nuestro perro e ir ajustándolo hasta que veamos que se mantiene en su peso ideal (si vemos que engorda, bajamos la ración y, si adelgaza, la aumentamos).

Los perros con necesidades nutricionales especiales o que tienen alguna enfermedad (por ejemplo, problemas renales o hepáticos) necesitan una dieta adaptada. Si es tu caso y te interesa iniciarte en la dieta natural, te recomiendo que contactes con un nutricionista canino que pueda ayudarte a diseñar una dieta personalizada, o contacta con nosotros y te redigiremos a un profesional especializado en este campo.

   

 

Otras cuestiones importantes

  • Las verduras y legumbres hay que cocinarlas y, preferiblemente, triturarlas, ya que así nos aseguramos de que el perro las digiera bien y aproveche los nutrientes que contienen. La fruta se puede dar cruda.
  • Generalmente hay que hacer una dieta de adaptación: si tu perro ha comido pienso toda la vida, no puedes empezar a darle dieta cruda de golpe, ya que podría tener desajustes digestivos. Ten en cuenta que los piensos, sobre todo los que llevan muchos cereales, aumentan el pH del estómago y lo hacen menos ácido, de forma que es menos eficaz a la hora de digerir los alimentos (y por tanto, menos eficaz a la hora de eliminar bacterias y parásitos). Normalmente, los primeros días se les da pollo cocido deshuesado con patata, boniato o zanahoria cocida y triturada, y poco a poco se va disminuyendo la cocción de la carne. Los ingredientes crudos se van introduciendo de uno en uno para comprobar que el perro los tolera bien y los huesos carnosos es lo último que se introduce.
  • Es posible que igualmente el perro tenga un poco de diarrea, náuseas o estreñimiento los primeros días, o que veamos que tiene un poco de caspa o que muda el pelo, aunque con una buena dieta de adaptación reduciremos bastante estos signos. No os alarméis, ya que es normal. No obstante, si los síntomas se alargan varios días, consultad con un nutricionista o veterinario formado en dieta BARF, ya que puede ser que haya algo que no se esté haciendo bien.
  • No alimentes a tu perro a base de sobras, ya que no le estarás dando una dieta equilibrada. En la dieta BARF se dan la mayoría de alimentos crudos y se seleccionan los componentes en función de las necesidades nutricionales concretas de los perros, que son diferentes de las de los seres humanos. Por tanto, no vale con darle al perro los macarrones que te han sobrado de la comida.
  • Los huesos recreativos no son huesos carnosos. Son huesos grandes que apenas tienen carne y que podemos comprar en carnicerías para que nuestros perros se entretengan royendo. Los huesos carnosos son huesos más blandos recubiertos de carne que los perros trituran e ingieren, mientras que los recreativos son solo para satisfacer la necesidad biológica del perro de roer y mordisquear, por ejemplo, huesos de rodilla o de caña. Cuando ya están desgastados o son más pequeños, hay que retirarlos para evitar atragantamientos.
  • El temor de dar huesos: un riesgo bastante pequeño si se hace bien. A muchas personas todavía les echa para atrás la idea de dar huesos a los perros porque temen que los perros se atraganten o sufran alguna obstrucción o perforación intestinal. Aunque no podemos prometerte un riesgo 0, son situaciones poco frecuentes si se hace bien. Es importante que los huesos estén crudos (los huesos cocinados se astillan), que estén bien recubiertos de carne y que sean de gran tamaño para que el perro tenga que masticarlos y romperlos antes de tragarlos. Si tu perro es novato o engulle con mucha voracidad, al principio supervísalo mientras come, e incluso puedes mantener sujeto el hueso carnoso mientras lo va masticando.
  • Otro miedo frecuente es el de las bacterias y los parásitos. Como hemos explicado, los piensos con cereales disminuyen el pH del estómago y, por tanto, también su acidez (pH de entre 3 y 4), lo que hace que los perros estén menos preparados para luchar contra bacterias. En cambio, con la dieta natural el pH del estómago es muy ácido y mata cualquier “intruso” (pH de entre 1 y 2). Por ejemplo, la salmonella necesita un pH de 3,8 o más para prosperar, así que un pH estomacal de un perro alimentado con BARF mataría la bacteria sin problemas. Respecto a los parásitos, es suficiente con congelar la carne unos días antes de dársela al perro.

 

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Alternativa: dieta natural preparada y triturada

Si quieres iniciarte en la dieta BARF, pero no tienes tiempo para preparar las raciones, no tienes claro todavía cómo hacerlo o el temor por los huesos es superior a ti, hay marcas especializadas que comercializan dieta BARF ya preparada y triturada. Yo personalmente suelo tener siempre una caja por si hay días en los que no tengo tiempo de preparar la BARF yo misma. Es más caro que si la preparamos por nuestra cuenta, pero así se tiene la tranquilidad de que las proporciones de los componentes están correctamente calculadas.

 

Un punto intermedio: la dieta mixta

Otra posibilidad es alimentar a los perros combinando tanto un buen pienso como la dieta natural. Lo fundamental es no mezclar ambos tipos de comida, ya que tienen digestiones diferentes. Es decir, si el perro come dos veces al día, en una toma le daremos pienso y en la otra, dieta natural. Si elegimos esta opción, el pienso debe ser de buena calidad y, preferiblemente, sin cereales (o con pocos cereales) para que que el pH del estómago del perro se mantenga en buenos niveles.

 

En resumen

Es la dieta biológicamente más adecuada para los perros y conlleva numerosas ventajas en salud, lo que a la vez significa menos gastos veterinarios a largo plazo y una vida más sana y longeva. Además, cuando ves a los perros comiendo y disfrutando como lo hacen cuando comen BARF, te acabas dando cuenta de que esto es lo que en realidad deberían comer. ¿Cómo hemos llegado hasta el punto de pensar que lo normal es que coman bolitas secas día tras día? ¿Puedes imaginarte cómo sería alimentarte toda tu vida a base de galletas?

Sin embargo, también somos realistas y hay que reconocer que la dieta BARF tiene algunos inconvenientes, como el tiempo de preparación de las raciones y la necesidad de informarse bien sobre las proporciones y las cantidades. Aun así, lo cierto es que una vez te acostumbras al proceso y lo incorporas a tu rutina, acaba siendo fácil; solo se necesita un poco de organización y práctica.

Dieta natural Puça

Por todo ello, te animamos a introducirte a este mundo. Si te ha interesado el tema, hay muchos artículos, dietas prediseñadas y grupos de Facebook dedicados a la dieta BARF que puedes consultar, además de varios nutricionistas profesionales que podrán echarte una mano. Nosotros no somos nutricionistas, así que los consejos que podemos darte son más generales, pero te podemos recomendar a compañeros que se dedican a ello. Y si la dieta BARF te parece demasiado complicada para empezar, prueba con las dietas naturales preparadas y trituradas o empieza a tantear el terreno con una dieta mitxa. Tu perro seguro que te lo agradecerá.

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