Qué comida le doy a mi perro: elegir un buen pienso

Una de las decisiones más importantes que debemos tomar respecto a la salud y cuidado de nuestro perro es qué le damos de comer, pero con la infinidad de dietas y marcas de comida que existen, a veces cuesta decidirse. Por eso, hemos decidido explicaros qué opciones hay, empezando por la opción más habitual: el pienso (o croquetas). No podemos recomendar marcas en concreto, pero sí daros información para que sepáis mejor cómo elegir.

Antes que nada, queremos aclarar que no somos nutricionistas y que, por tanto, no hablaremos sobre dietas especiales ni podemos recomendaros dietas personalizadas. En este artículo damos ideas generales sobre alimentación canina, pero si tu perro tiene alguna necesidad nutricional especial, lo mejor será que consultes a un nutricionista canino o a un veterinario especializado en nutrición.

 

Cómo elegir un buen pienso

Normalmente, cuando nos planteamos qué comida darle a nuestro perro, automáticamente pensamos en la dieta a base de pienso. Si bien no es la única opción posible (ni la ideal, en nuestra opinión), la tratamos en primer lugar porque suele ser la que elige la mayoría.

Si nos decidimos por esta opción, es muy importante que compremos un pienso de calidad, es decir, un pienso de gama alta. Aunque el precio de los piensos de gama alta nos parezca elevado, es una inversión en salud que a largo plazo nos permitirá ahorrar costes veterinarios.

   

Sin embargo, queremos recalcar que un pienso caro no necesariamente significa que sea bueno. Muchas de las marcas de pienso más conocidas (y que a menudo se venden en las clínicas veterinarias) tienen una mala relación calidad-precio, pero gracias a sus potentes equipos de marketing, consiguen vender un producto de baja calidad a precio de oro. Es cierto que estas marcas invierten en investigación y realizan estudios relevantes, pero los piensos que luego lanzan al mercado no siempre son consecuentes con los últimos descubrimientos. A parte, estas grandes marcas generalmente se encargan de la formación en nutrición animal en las facultades de veterinaria, de manera que muchos veterinarios que no se especializan en nutrición animal y que solo tienen una formación básica en la materia acaban confiando en estas marcas, las cuales, además, subvencionan a las clínicas.

Así pues, si el precio no siempre es un indicador de calidad, ¿qué podemos hacer para distinguir un buen pienso? Hay unas cuantas cosas en las que podemos fijarnos:

 

1) Fíjate en los primeros ingredientes de la lista

Si el primer alimento que se menciona en la lista de ingredientes es, por ejemplo, “cereales” o “maíz”, tienes delante un magnífico pienso para gallinas. Los fabricantes de pienso están obligados a ordenar los ingredientes de mayor a menor cantidad, de manera que el primer ingrediente y preferiblemente el segundo deberían ser carnes o pescados. Pensad que los perros son carnívoros y, aunque pueden digerir algunos vegetales y cereales hasta cierto punto, el peso principal de su dieta deben ser alimentos de origen animal.

 Composición pienso   

 

2) Debe llevar proteína animal de calidad

Aunque el primer alimento sea de origen animal, si pone “subproductos animales” o algo parecido, descártalo, ya que eso significa que lleva despojos y partes de animales que no son aptas para consumo humano y que generalmente se descartan en los mataderos.

Tampoco te fíes si no se especifica claramente qué tipo de carne es o si solo pone “proteína animal” o “proteína de ave”, ya que puede que lo realmente incluya ese pienso sean picos, plumas, patas y partes de baja calidad nutricional. Y si la principal fuente de proteína es de origen vegetal (por ejemplo, “proteína de trigo” o “gluten” de lo que sea), no te lo mires dos veces.

 

3) Comprueba que incluya los porcentajes de los alimentos

Como hemos dicho, los fabricantes están obligados a ordenar los ingredientes de mayor a menor cantidad, pero no están obligados a poner el porcentaje exacto de cada alimento. Si no lo indican, puede que varíen las cantidades de los alimentos según la remesa y según le convenga al fabricante.

Además, debido a esto, podemos encontrarnos con piensos en los que se anuncie con letras grandes y un llamativo dibujo que lleva “carne de búfalo de Alaska” (por poner un ejemplo inventado) y al darle la vuelta al paquete y leer la lista, nos damos cuenta de que la dichosa carne de búfalo está en último lugar (o sea, que quizá solo lleva un 1 %, por decir algo). Esta es una estrategia de marketing muy común, así que cuidado con que no os vendan gato por liebre. El hecho de que el fabricante incluya el porcentaje de cada alimento es una muestra de honestidad que nos puede llevar a tomar una decisión más informada y ver qué cantidad exacta hay de cada alimento.

 

4) ¿Con o sin cereales?

Esta es una pregunta un poco polémica. Últimamente los piensos sin cereales o grain-free están en auge y muchos expertos defienden que son más saludables. La razón es que el perro es un animal carnívoro que no necesita cereales en su dieta para estar sano; además, los cereales se suelen añadir para alargar el pienso de forma que sea más barato y porque es un alimento saciante.

Sin embargo también hay otros expertos que defienden la presencia de cereales en los piensos, pues alegan que el perro ha evolucionado para convivir con los seres humanos y aprovechar nuestros restos de comida.

Yo personalmente prefiero los piensos sin cereales, ya que los cereales a menudo causan alergias alimentarias y aumentan el PH del estómago del perro (lo que hace que se vuelva menos ácido y, por tanto, menos apto para luchar contra bacterias y otras amenazas). Si al final elegís un pienso con cereales, lo más importante es que la proporción de productos animales sea mucho superior (preferiblemente más del 40 % o 50 %) y que nunca sea el ingrediente principal. Ah, y de entre todos los cereales, el más recomendable es el arroz.

Perro comiendo   Perro con trozo de comida

 

5) El porcentaje de proteínas y grasas debe estar equilibrado

No solo es importante que los ingredientes principales sean de origen animal, sino que también debemos fijarnos en que la cantidad de proteínas y grasas no esté descompensada.

Si elegimos un pienso bajo en proteínas y alto en grasas, provocaremos una deficiencia de aminoácidos, de manera que tendremos perros con sobrepeso y desnutridos, con la piel fofa y sin una buena masa muscular. En cambio, si elegimos un pienso alto en proteínas y bajo en grasas, estaremos forzando los riñones y podemos acabar causándoles un problema renal.

Para que os hagáis una idea, unas buenas proporciones serían las siguientes: 40 % de proteína y 20 % de grasa, 35 % de proteína y 18 % de grasa, 30 % de proteína y 16 % de grasa o 25 % de proteína y 14 % de grasa. Son cifras aproximadas, así que no tiene que ser exacto. Lo principal es que no haya mucha descompensación. Por ejemplo, un pienso de 45 % de proteína y 15 % de grasa no es adecuado, como tampoco lo es uno de 20 % de proteína y 18 % de grasa.

 

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6) Comprueba si es un pienso extrusionado o prensado en frío

Los piensos extrusionados se elaboran mediante un proceso de pulverización y cocción a altas temperaturas (entre 110 ºC y 140 ºC), lo que destruye las posibles bacterias que pueda contener el alimento, pero también la mayoría de los nutrientes, especialmente las vitaminas. Como consecuencia, los fabricantes deben añadir vitaminas, aceites y otros complementos nutricionales al pienso, además de saborizantes y aromas para que a los perros les apetezca comérselo.

En cambio, los piensos prensados en frío se elaboran mediante un proceso de prensado y secado a temperaturas de entre 30 ºC y 40 ºC que permite conservar mejor los nutrientes y el sabor original de los ingredientes.

Aclaro que esto no significa que todos los piensos extrusionados sean malos (lo importante es que cumplan los puntos anteriores) y, de hecho, la mayoría de piensos se elaboran mediante esta técnica, pero sí que es cierto que están más procesados. Por tanto, si tenéis la oportunidad de elegir un pienso prensado en frío, probablemente sea una opción más saludable.

 

7) No deben incluir muchos componentes sintéticos o elementos “extraños”

Siguiendo un poco el argumento del punto anterior, vigilad que el pienso no contenga muchos aditivos sintéticos, como saborizantes, conservantes y colorantes. Ya hemos aclarado que al pienso normalmente hay que añadirle vitaminas y otros nutrientes porque muchos se pierden durante la elaboración, pero hasta cierto punto: las croquetas o bolitas de pienso de colorines y con formas graciosas, típicas del pienso de supermercado, seguramente no sean las más sanas y nutritivas (aunque esto solo podremos saberlo con certeza mirando los ingredientes).

   

También debemos tener cuidado con que no contenga muchos ingredientes “extraños”, como celulosa o pulpa de remolacha. Si lo pensamos fríamente, la celulosa es la materia prima con la que se hace el papel y las fibras naturales. ¿En serio es necesario dar “papel” a los perros? Seguramente hay ingredientes más adecuados y aprovechables, sea por la fibra u otros componentes. Por otra parte, la pulpa de remolacha se usa mucho porque ayuda a dar consistencia a las cacas de los perros, ¿y en qué nos fijamos las personas para determinar si el pienso le va bien a nuestro perro? Generalmente, en que las cacas sean “bonitas” y compactas. Sin embargo, eso no necesariamente significa que el pienso sea bueno.

Quiero aclarar que no descartaría un buen pienso solo porque lleve algunos de estos ingredientes si la composición en general es correcta, pero si incluye muchos ingredientes raros, ya tenemos una pista que nos debe hacer sospechar.

 

Qué pienso no debemos dar a los perros

En primer lugar, lo más prudente es evitar los piensos de supermercado. Aunque hay algunos que se salvan, generalmente lo único de bueno que tienen esos piensos es el precio. Puede que durante un tiempo ahorréis en gastos de comida, pero la salud de vuestro perro irá deteriorándose poco a poco y cada vez tendréis que ir al veterinario más a menudo. Para que os hagáis una idea, es como si nosotros nos alimentáramos todos los días con comida rápida. Los perros alimentados con un pienso de mala calidad generalmente envejecen mal: el pelo no les luce, tienen más probabilidades de desarrollar enfermedades o afecciones y les falta vitalidad. Al cambiarles el pienso por un de más calidad, o si nos pasamos a la dieta natural, normalmente lo primero que vemos es que el pelo les luce mucho más y el perro gana en vitalidad y energía.

Otro tipo de piensos que debemos descartar son los piensos veganos. Aunque es una afirmación un poco polémica en algunos sectores, los perros necesitan carne (o pescado) obligatoriamente en su dieta. A diferencia de los seres humanos, que somos omnívoros y podemos vivir sin problemas con una dieta vegetariana o vegana, los perros son carnívoros y necesitan alimento de origen animal para estar perfectamente sanos. Aunque pueden aprovechar algunos vegetales hasta cierto punto (por eso, a menudo se les llama “carnívoros oportunistas”), la proteína vegetal y la proteína animal no son iguales, ya que tienen una digestibilidad y un valor biológico diferentes. Es cierto que los perros son muy adaptables y pueden llegar a sobrevivir bastante tiempo con este tipo de dietas, pero tarde o temprano aparecerán deficiencias nutricionales. No nos extenderemos mucho más, ya que es un tema complejo en el que se plantean varios dilemas éticos. Lo mejor que podemos recomendaros es que, si la idea de alimentar a vuestro perro (o gato) con productos de origen animal os causa malestar, os planteéis si tener un animal carnívoro es la mejor opción para vosotros. Hay otros animales herbívoros que pueden ser excelentes compañeros para las personas que no se sienten cómodas comprando productos de origen animal. Por tanto, si este es vuestro caso, valoradlo bien.

Perrito comiendo   Perro con un trozo de comida

 

En resumen

Hay que ser conscientes de que el perro tiene unas necesidades nutricionales diferentes a las de las personas y debemos elegir un alimento en el que la carne o el pescado sean los principales ingredientes. Además, como hemos dicho, existen otras opciones incluso más saludables que un buen pienso, como la dieta Barf u otras dietas naturales ya preparadas. Os animamos a investigar, a consultarnos (o a consultar a un nutricionista canino si queréis información más precisa y especializada) y a analizar el pienso que compráis para aseguraros de que no estéis pagando una barbaridad por un saco de maíz con un poco de pollo. Si todavía no lo hacéis, probad a darle un buen pienso a vuestro perro (o a iniciaros en la dieta natural) y os sorprenderéis con el cambio.

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