Cómo fomentar la calma en los perros

Una preocupación frecuente de los que tenemos perros muy activos es conseguir que estén tranquilos en casa. Aunque el nivel de energía y actividad de los perros depende mucho de su temperamento, del aprendizaje, de la raza y de la edad, hay una serie de ejercicios y rutinas que podemos hacer para enseñarles que hay momentos del día en los que toca estar tranquilo. A continuación te damos una serie de consejos generales pensados principalmente para ayudar a bajar de revoluciones a los perros cañeros y fomentar la calma.

Piensa en el perro que tienes y en tu estilo de vida

Lo primero que debes analizar es qué tipo de perro tienes: ¿es un cachorro o un perro joven?, ¿es de una raza atlética o de trabajo?, ¿tiene un temperamento impulsivo y nervioso?, etc. Si tenemos un perro atlético o de trabajo, como un border collie o un dálmata, muy probablemente tendremos que gestionar niveles altos de energía y actividad, lo que nos supondrá un reto mucho más grande que si tenemos un perro seleccionado para compañía o el típico “perro alfombra”, como un bulldog o un mastín (eso no significa que no pueda haber mastines activos).

Aunque parte de la solución pasa por ser conscientes del perro que tenemos y aceptar que habrá momentos en los que se le vaya la pinza, si tienes un cachorro, ten cuidado de no caer en la trampa de pensar que cuando sea mayor ya se relajará y no hacer nada al respecto. Si bien es cierto que a menudo los perros se calman un poco al llegar a la edad adulta, debemos preocuparnos de satisfacer sus necesidades físicas y mentales, además de marcar ciertos límites. No vale con dejarlo todo a la suerte.

 

Otra cosa que debes plantearte es la rutina que llevas: ¿cuánto tiempo dedicas a tu perro?, ¿cuántas horas pasa solo en casa?, ¿le das paseos de calidad todos los días?, ¿juegas con él a menudo?, etc. A un perro que se pasa más de 8 horas solo en casa y que no hace prácticamente nada en todo el día no podemos pedirle que esté tranquilo cuando lleguemos de trabajar. Lo más seguro es que lleve todo el día esperándonos para estar con nosotros, jugar y salir a pasear. Por tanto, debemos asegurarnos de que el tiempo que pasamos con él sea de calidad y reciba la estimulación que necesita. Y si nosotros solos no podemos con todo, toca plantearse contratar a un cuidador o paseador canino que nos eche una mano.

 

Proporciónale ejercicio físico moderado, sin pasarte

Los perros necesitan hacer un poco de ejercicio y jugar todos los días. El ejercicio debe ser moderado y adaptado a la edad y al estado físico del animal. Sin embargo, se ha extendido mucho la idea de que a los perros “hay que cansarlos” o “darles mucha caña” y muchas personas acaban haciendo actividades que a la larga son contraproducentes, como pasarse jugando a lanzar la pelota o el frisbee. Como ya hemos comentado en otros artículos como

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, los juegos de lanzamiento de objetos son juegos repetitivos que sobreexcitan a los perros y favorecen la aparición de obsesiones, de manera que si ya tenemos de por sí un perro activo, con este tipo de juegos todavía los activamos más y acabamos teniendo, no solo un perro activo, sino un perro histérico. No pasa nada por lanzarle una pelota o un palo ocasionalmente, pero plantéate realizar otras actividades más saludables con tu perro: jugad al tira y afloja con un mordedor, jugad al escondite, haced paseos por sitios nuevos e interesantes, id de excursión de vez en cuando, haced ejercicios de propiocepción, deja que juegue un rato con otros perros de vez en cuando (sin pasarse), etc. El juego del tira y afloja con mordedor, si se hace bien, es ideal para enseñar a los perros cuándo pueden estar activos y cuándo deben desconectar del juego y relajarse. Es algo que nos gusta mucho trabajar en las clases de obediencia y educación.

Otra cosa que debéis tener en cuenta si tenéis un perro activo al que le cuesta relajarse en casa es que el juego debe hacerse en la calle: cualquier actividad que active al perro, sea lanzarle una pelota o tirar de una cuerda, queda prohibida en casa. La idea es que el perro entienda que en la calle nos divertimos, mientras que en casa nos relajamos.

Respecto a los paseos, intenta hacer como mínimo unos 2 o 3 paseos al día y que sumen al menos 1,5-2 horas. Si vas a dejarlo solo durante mucho rato, la mejor opción es hacer un buen paseo estimulante antes de irte. Sin embargo, tampoco te recomendamos que te pases dos horas corriendo o yendo en bici con tu perro. Piensa que cuanto más ejercicio le des, más va a aguantar al día siguiente y más ejercicio necesitará para cansarse. Además, probablemente te cansarás tú mucho antes que él (o se recuperará antes y volverá a estar listo para darlo todo). Pasándote de ejercicio lo que conseguirás es entrenar a un atleta al que probablemente no podrás seguirle el ritmo.

Así pues, ¿qué hay que hacer? La respuesta es equilibrar el ejercicio físico con la estimulación mental y olfativa.

 

Plantéale retos: estimula su mente y su olfato

La estimulación mental es tan importante o incluso más que el ejercicio físico. Se ha demostrado que hacer ejercicios mentales o de olfato durante unos minutos puede llegar a relajar más a los perros que correr durante mucho rato o ir a buscar la pelota 20 veces. Además, son juegos fáciles y divertidos de hacer y aportan muchas otras ventajas, como la de reforzar vuestra relación y comunicación. De entre este tipo de juegos, los de olfato son los más indicados para calmar a los perros: esconder premios en casa, el juego de los trileros, buscar premios con la luz apagada… Te recomendamos este vídeo sobre un divertido juego de olfato de rastreo que se puede hacer en el exterior.

Otro tipo de juegos que puedes hacer para estimular la mente de tu perro son los juegos de resolución de problemas o tipo rompecabezas. Al principio debemos ponérselo fácil para que no se frustre y, poco a poco, ir aumentando la dificultad.

Enseñarle habilidades divertidas, como girar, hacer la croqueta o dar la pata, usando premios comestibles también es una buena forma de plantearle retos a tu perro. Los ejercicios de autocontrol también suelen dejarlos bastante cansados y, además, ayudan a rebajar la impulsividad, pero debemos tener cuidado de no pasarnos para no frustrar demasiado al perro.

En resumen, los perros que tienen una dosis equilibrada de estimulación física y estimulación mental, son perros más felices y será más fácil conseguir que estén tranquilos.

 

Enséñale a aburrirse y a no hacer nada

Aunque pueda sorprendernos, a los perros activos hay que enseñarles a aburrirse, especialmente los que son muy impulsivos o poco tolerantes a la frustración. Este tipo de perros se pasarían el día haciendo cosas con nosotros o buscándose distracciones por su cuenta. Por tanto, a menudo es necesario que les marquemos los límites, que les enseñemos que hay momentos en los que hay que estar tranquilo sin hacer nada y que no es un drama tener que estarse quieto en un sitio durante un rato. Esto no deja de ser un aprendizaje de gestión emocional. Para ello, te proponemos dos ejercicios:

  • Cuando dejes solo a tu perro (idealmente no deberían ser más de 4 o 5 horas), déjalo en una habitación o parte de la casa sin juguetes ni distracciones. Puedes usar barreras o puertecitas de bebé para delimitar el espacio). Aunque de vez en cuando le dejes juguetes recreativos tipo kong, también es importante que haya veces en las que no tenga nada para distraerse. Si tu perro no tolera el aburrimiento y ves que destroza cosas, tendrás que usar una habitación acondicionada a prueba de destrozos, o bien un parque para cachorros o un transportín (primero hay que hacer la habituación al transportín paulatinamente).

  • De vez en cuando, ve al parque o a la zona por donde paseas y siéntate unos minutos en un banco con tu perro. Si se pone pesado o se mueve mucho, puedes pisar la correa para que tenga poco margen de movimiento. A los perros muy activos normalmente les cuesta quedarse quietos en un punto y se frustran, así que empiezan a lloriquear, tirar, rascar, restregarse contra el suelo, etc. Aunque haga todas estas cosas, tu misión es quedarte tranquilamente sentado sin prestarle atención hasta que se relaje. Cuando veas que está más relajado, puedes seguir la marcha. Esto debemos repetirlo con frecuencia hasta que consigamos que, nada más sentarnos y pisar la correa, nuestro perro se tumbe porque haya entendido que no tiene más remedio que estar un rato tranquilo.

Esperamos que todos estos consejos te sirvan para ayudar a tu perro a gestionar mejor sus niveles de energía. Recuerda que las claves son, en este orden, entender y aceptar al perro que tienes, satisfacer sus necesidades de estimulación mental y física, y practicar la tolerancia al aburrimiento. Si tienes un perro muy activo y a veces tienes la sensación de que te supera, recuerda que puedes hacernos una consulta o enviarnos tus preguntas. Estaremos encantados de ayudarte.

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